sábado, 19 de febrero de 2011

Dos son mejor que uno

Sabía que Nick seguía viviendo en la misma ciudad, en la misma casa y que seguía solo… al menos eso esperaba. Ya habían pasado 7 meses, desde la última vez que lo había visto. ¿Por qué tuvo que pasar tanto para darme cuenta de que había dejado al hombre de mi vida por un mal consejo? Porque era muy joven. Con 18 años eres inmadura aún. Aunque te creas grande y todo lo demás…

Flash Back
La verdad era que yo no quería seguir parada ahí, con mi ex-novio intentando entablar una conversación porque sabía que no íbamos a llegar a ningún lado. Di un suspiro y giré sobre mis talones en dirección al auto de papá.
-          No te vayas - dijo Nick tomándome del brazo. Rodé mis ojos y noté una casi imperceptible sonrisa oculta en sus labios, decía que amaba cuando yo hacía eso, pero desapareció inmediatamente.
-          Mira… tengo que irme, mi papá me está esperando en el auto y nos estamos mojando… - era cierto, la lluvia caía cada vez más fuerte.
Estábamos de pie en la esquina de la cuadra donde estaba ubicada la casa que habíamos compartido como pareja los últimos tres meses.
-          No me importa, por favor… solo escucha lo que tengo que decirte – su tono de voz se quebró, como un pequeño sollozo que me estremeció, pero no lo suficiente para querer quedarme, no podía.
-          Ya se lo que me vas a decir y no quiero volver a oírlo – intenté no ser brusca – esto me hace daño, y a ti también…
-          ¡Por supuesto que esto me daña! y va a ser peor si te subes a ese auto, quédate.
-          No puedo, esto me sobrepasa Nick, no estoy preparada. No podemos vivir juntos y ya no quiero estar más contigo.
-          ¡Pero no lo entiendo! Dijimos que era para siempre, en las buenas…
-          …Y en las malas – terminé la frase mirándolo a los ojos- pero a veces uno no se da cuenta de las cosas que promete.
-          ¿No harás nada por salvar lo nuestro?
-          Es que yo siento que ya no funcionó… mira, ya te dije todo esto, deja que me vaya – añadí mirando el brazo que me mantenía sujeta a él.
-          Está bien… - respondió soltándome y agachando levemente la mirada.
Comencé a caminar hacia el auto de papá quien se bajó a recibir mis maletas y a guardarlas en el portaequipaje.
-          ¡Piensa en esto! – me gritó a la distancia mientras yo abría la puerta del copiloto – ¡estaré esperando!
Me volví y lo miré fijamente antes de lanzar las palabras más hirientes que le pude haber dicho.
- Ocupa tu tiempo en algo sensato, yo no voy a volver.
Fin Flash Back

Que doloroso recuerdo, el más doloroso que tenía guardado en mi memoria.
Estacioné mi auto en la vereda frente a la casa que compartí con Nick. Apagué el motor del auto y suspiré posando mi cabeza en el manubrio, no la dejé mucho rato ahí porque si me ponía a pensar terminaría arrepintiéndome de lo que hacía. Bajé del auto y sentí como pequeñas gotas de agua caían sobre mi rostro, lo que volvió el repentino flash back mucho más vivo y doloroso.
Caminé hasta el pórtico y golpee tres veces a la puerta principal. Pasaron unos dos minutos y repetí la acción.
Así lo hice unas tres veces hasta que una voz habló tras de mí.
-          ¿Busca a Nick señorita?
Me giré y reconocí a la ancianita olvidadiza que fuera mi vecina por tres meses…hace 7 meses atrás, era media despistada, no sabía si me recordaría.
-          S… Sí, busco a Nick… él… ¿él aún vive aquí?
-          Sí, sí. Pero ahora no está. Vuelve como en una hora más… si quiere yo recibo el recado… - sacó un papel y un lápiz de su cartera mientras hablaba - déjeme su número y le digo que la llame…
-          No, no gracias… tengo que hablar personalmente con él… ¿no sabe donde puedo encontrarlo?
-          El sale a trotar a esta hora, con su perro Elvis... - Elvis, nuestro cachorro – yo creo que si se va por la calle principal puede encontrarlo, o venga aquí en 1 hora – agregó sonriente.
Fui hacia mi auto, puse en marcha el motor y aceleré por la calle principal.
Al parecer a todo el mundo le gustaba trotar a las siete de la mañana, eran demasiadas las personas que debía descartar así que reduje la velocidad para fijarme bien. Pronto distinguí un caminar distinto junto a un labrador de pelaje castaño claro que me parecieron bastante conocidos. Mi estomago dio un vuelco en cuanto los reconocí. [Nick seguía igual de lindo…no, más.
Estacioné mi auto y apegué mi cabeza al respaldo del asiento.
Ok, a respirar. Inhala… inhala ¡vamos no es tan difícil!¡introduce el aire por la nariz!... ok, eso, ahora exhala ¡exhalar es botar el aire! Muy bien...  Inhala, exhala, otra vez, inhala, exhala.
Mientras volvía a la normalidad no le quité la vista de encima a mi exnovio ni al labrador. Fueron a parar a una plaza no muy lejos de mi campo de visión, así que decidí dejar el auto donde estaba y me bajé para ir hacia ellos, de a poco eso de meterme al auto o bajar de él se volvía más complicado.
Cada paso que daba me ponía más cerca de la verdad… el merecía saberla, debía saberla.

Flash Back
La fila del supermercado estaba enorme pero si me cambiaba de caja tal vez perdería mi puesto así que preferí quedarme ahí. Llevaba en mi carro algunas cosas que mi mamá me había enviado a comprar y algunos alimentos especiales para mí. Encendí mi iPod para escuchar algo de música y busque entre las carpetas de Bach alguna sonata que me acompañara. Ya no escuchaba canciones con letra, todas me recordaban de uno u otro modo a Nick y no quería pensar en él…
-          Cómprame este mamá
-          No me alcanza Jimmy.
-          ¡Pero mamá!
-          Por favor compórtate.
Ese dialogo entre una madre y su hijo me distrajo. En la fila de al lado una joven mujer llevaba su carro de comida y alrededor de ella saltaba un pequeño como de seis años exigiéndole que le comprara un muñeco de acción.
-          Mamá todos lo tienen, si no me lo compras se van a reír de mi ¡mamá!
-          No puedo Jimmy, no me alcanza el dinero, ve a dejarlo donde estaba – trataba de decir en voz baja.
-          Tal vez si papá estuviera con nosotros me lo compraría. – agregó el pequeño con rabia en sus palabras mientras caminaba enojado a devolver el juguete.
La joven madre se quedó mirándolo aturdida y luego posó la mirada en sus compras.
¿Era un mensaje divino para mí acaso?
Fin Flash Back

Soy sincera, pensé en retroceder, pero debía hacerlo, no era la única metida en esto.
Caminé lo más rápido que pude pero no lo alcancé así que recurrí al recurso básico para intentar localizar a alguien: gritar.
-          ¡¡Nick!! – exclamé
Pero no se giró. Noté que llevaba unos audífonos puestos y me deprimí un poco pero aún me quedaba otra esperanza. Llevé mi mano derecha a la boca y soplé con fuerza, el silbido salió tan fuerte como siempre que llamaba a Elvis.
Mi perro se detuvo y corrió hacia mí. Me agache para acariciarlo mientras movía la cola contento y giraba alrededor mío.
-          ¿Estás contento de verme Elvis? Ah que sí hermoso.
Levanté la mirada buscando a Nick, estaba ahí a unos metros de mí mirándome. Decidí ponerme de pie y que viera como estaba yo ahora.
Sus ojos denotaban sorpresa, confusión, tristeza, alegría… todo al mismo tiempo, estaba ahí, estático así que caminé hacia él.
-          Hola
-          Ho… hola – contestó algo aturdido.
-          ¿Estás bien?
-          No… no, no estoy bien… yo… me gustaría que me explicaras… - Nick miraba mis ojos, luego mi abdomen, luego mis ojos… de nuevo mi abdomen…
-          ¿Nos… sentamos? – dije tímidamente.
Caminé hacia una banca y me senté primero, él me siguió resuelto y se sentó a mi lado.
-          Tengo mucho que decirte – comentó.
-          Perdóname Nick.
Noté que seguía mirando mi panza.
-          ¿Comiste algo que te cayó mal? – preguntó.
-          Estoy embarazada.

Flash Back
-          Te gané Nicholas, asúmelo – dije mientras reía saltando sobre nuestra cama.
-          Como quieras – agregó haciéndose el enojado.
-          Te gané, te gané, te gané, soy mejor Luke Skywalker que tu, reconócelo – agregué sacándole la lengua, sí, a veces puedo llegar a ser muy infantil.
-          No importa, juguemos de nuevo, ahora si te gano – me retó.
Habíamos estado jugando video juegos toda la tarde y creo que había ganado la mayoría de las partidas. En realidad no me gustaban mucho pero estar ahí con Nick, divirtiéndonos, teniendo paz sin que nadie nos molestara era lo mejor.
-          Mmm, no porque eran dos de tres y ya tuviste tu oportunidad y no quiero jugar más y ¿te puedo decir algo?
No me respondió y miró el piso.
-          Nick ¿te puedo decir algo? – seguía con su falso enojo – Nick, nick, nick. – no quería hablar.
Bajé de la cama y lo miré desde el suelo.
-          Eres un bobo – le dije sonriendo.
-          Tu también.
-          Lo sé,¿me das  un beso?
-          No quiero – contestó el muy terco.
-          Bésame Nick.
Me puse de pie y me senté en sus piernas. De a poco levantó la mirada y respondió a mi petición juntando sus labios con los míos.
-          Te amo, chochitos. – susurré entrelazando mis dedos en sus bucles.
-          Yo también te amo, Princesa.
Dejé que me recostara mientras expresábamos todas esas caricias que teníamos guardadas desde siempre, esa noche mágica nos acariciamos más allá incluso de lo que yo creí que podía.
Fin Flash Back


Noté que intentaba parecer calmado, pero aún así estaba alterado y quería hacer miles de preguntas, lo conocía perfectamente bien como para no notarlo.
-          Se que no es la mejor forma de contártelo, y debías saberlo… yo no podía ocultarte algo así… pero mi familia…
-          ¿Cuántos meses tienes? – me interrumpió.
-          Nick… yo no me fui de tu lado por que no te amara o porque mi papá me obligaba, bueno, si, él influenció un poco. Yo me fui porque descubrí que estaba embarazada.
-          ¿Es mi hijo? – preguntó algo ido acercando su mano a mi vientre para tocar.
-          Es nuestro. – Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras la tomé y la apoyé.
Lo miré intentando contener un llanto que no tenía planeado mostrar, él solo atinó a abrazarme y acariciar mi cabello.
-          Perdóname, amor, por favor – al final el llanto y los sollozos me ganaron - Por favor perdóname, yo no quería alejarme de ti pero tuve miedo, yo no sabía como ibas a reaccionar, y fui una estúpida, tu jamás me dejarías sola y lo sé pero tuve miedo, perdóname por favor, yo te prometo que nunca más seré así de idiota, Nick por favor quédate conmigo, yo volví, tu sabías que volvería, yo no puedo estar más lejos de ti, no lo soporto, te extraño demasiado, tu voz, tus besos, tus abrazos, tu risa, tus ojos, tu pelo, tus canciones, todo Nick, extraño todo de ti…
-          Tranquila amor, estoy aquí, estaré siempre para ti. Para ustedes.
Nos separamos unos centímetros y lo miré a los ojos, también lloraba.
-          Nick, ¿quieres ser mi novio otra vez?
-          Bueno princesa – Se compuso y me miró tranquilo - te informo que tú terminaste conmigo pero no yo contigo así que en teoría yo debería preguntarte eso.
-          ¿Ah si? – ¿Cómo lo hacía que siempre me sacaba una sonrisa?
-          Si, entonces… ¿Quieres ser mi novia?
-          Si, si quiero – contesté sonriente. - Nick ¿me puedes dar un beso por favor?
-          Los que quieras.
Nuestros labios se unieron en un baile rítmico mientras yo viajaba a nunca jamás y flotaba en polvo de estrellas. Era feliz de nuevo. Abracé a Nick lo más fuerte que pude, asegurándome de que no lo dejaría ir nunca más.
-          Papi yo también quiero un beso – dije en su oído imitando la voz de mi bebé, (bueno, algo así).
-          Tus besos los estoy guardando para cuando nazcas – musitó contesándole a mi gran barriga – pero si quieres te doy uno ahora.
Nick besó mi panza y yo sentía que mi felicidad era completa.
-          Perdóname – susurré.
-          No te preocupes princesa. Lo único que importa ahora es nuestro bebé, ya no hay nada por lo que preocuparse ¿está bien?
-          Si, todo está bien ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario