jueves, 12 de mayo de 2011

Caprichos ~


Tener todo lo queres, cuando queres y en el momento que queres eso sin dudas es el sueño de toda chica. Error, no el de todas, no el mio. 

Pasaron varias semanas desde aquel dia donde con solo mirarme mi alma entera se estremecio. Él, el chico soñado, el tipico chico que toda chica quiere llevar al altar, caballero, lindo, musculoso, inteligente, con todas las virtudes y casi ningun defecto. Yo, la hija de su jefe.

Acostumbrada a tener todo lo que se me ocurra, creci creyendo que el mundo me pertenecia, pero el supo cambiarlo tan solo en unas cuantas semanas. Como dije antes, solo con mirarme...

Habia intentado todas las formas de seducirlo, llamaba su atencion, me vestia esplendida solo para que el se fijara en mi, pero nada. Era un hombre extraño, extrañamente hermoso y perfecto, pero extraño al fin. Habia rechazado todas mis invitaciones a cenar, habia rechazado un reloj rolex de oro que habia escogido para el en recompensa por haberme socorrido cuando la rueda de mi auto se habia pinchado (lo sé, suena tonto, pero en realidad queria compensarlo). No existia gesto ni mirada que pudiera conmoverlo.

Estaba muriendo por el y el se encargaba de tirar al piso y pisotear todas y cada una de mis ilusiones. Me habia encargado de averiguar todos sus gustos, hasta sus gustos por las mujeres: "Elegantes y con los pies sobre la Tierra". Habia cambiado mi forma de vestir, de hablar, de dirigirme a los demas. Era mucho mas amable, mas sociable con los demas abogados del estudio, pero de nada servia.

Estaba quedando de la peor manera, me estaba rebajando como nunca lo habia hecho, solo por el, solo por conseguir siquiera una sonrisa y por su parte optenia la nada misma. Estaba muriendo por dentro.
 
-Quiero imaginarme que tendre el honor de tenerte hoy en casa- Le dijo mi padre a él.
-Eso delo por hecho señor- Dijo mostrando su perfecta dentadura y estrechando la mano de mi padre despidiendose. A mi ni siquiera me saludo, era totalmente frio, frio como el hielo.
-No le caigo bien- Dije suspirando sonoramente.
-Puede ser...- Dijo pensativo -Es un chico muy reservado- Completo su oracion.
-Me ire de compras con Anne, necesito un vestido para esta noche- Bese la mejilla del hombre que me hacia tan feliz y sali del despacho.
 
Mi amiga no habia podido acompañarme, asi que decidi caminar sola por las calles de la ciudad. Pude divisar en la vidriera de un local muy lujoso un vestido que me habia dejado totalmente impactada, era el vestido perfecto. Entre y me lo medi, me quedaba a la perfeccion (y no es por egocentrismo), mis curvas me ayudaban bastante. Lo pague y sali de la tienda.

 Mire al cielo y note por primera vez desde que habia salido que el dia se veia horroroso, las nubes grises oscurecian a la ciudad. Comence a caminar cada vez más y más deprisa cuando las primeras gotas de lluvia rodaron por mi rostro. En solo escasos segundos un diluvio inundaba las calles. Intente cruzar la avenida corriendo pero un auto que marchaba a gran velocidad me roso provocando que callera y me golpeara fuertemente. Escuche la frenada brusca y un brazo sobre mi hombro.
 
-Lo siento yo... ¿Tú?- Pregunte, sorprendida al ver quien era la persona que me habia tomado del hombro.
-Yo... Dejame decir que lo siento, ¿puedo ayudarte en algo? Si no te molesta puedo llevarte a mi departamento, vivo en la otra cuadra- Dijo un tanto nervioso.
-Cla-claro- Respondi perdida en sus ojos verdes.
 
Me ayudo a pararme y luego a subirme al auto, me dolian demasiado las rodillas y se me dificultaba caminar. Aunque debo admitirlo, por dentro las mariposas se me revolucionaban, por primera vez luego de tantos intentos él me hablaba.
 
Llegamos a la puerta de un lujoso edificio y sin pensarlo se bajo rapidamente del auto luego de estacionar y abrio mi puerta ayudandome nuevamente. Entramos al edificio y tomamos el ascensor, los nervios me mataban. Jamas me habia sentido igual, jamas en mis veinticinco años de vida me habia sentido igual. Este hombre tenia algo, algo que lo hacia totalmente unico. El no pronunciaba palabra alguna, pero notaba que me miraba de reojo, ¿eso era bueno o malo?

-No quiero molestar, me limpio la herida y me voy- Dije cabizbaja. El solo sonrio y senti como mi alma se inundaba de sensaciones inexplicables.
 
Al entrar a su departamento quede totalemente impactada, rebosaba de elegancia y buen gusto. Esto sin dudas no era obra de un hombre y lo confirme al pasar por al lado de una foto en donde se lo veia muy sonriente junto a una chica verdaderamente preciosa. Él no estaba solo y ese era el motivo de su rechazo.
 
-Esperame aqui, ire a cambiarme de ropa, a traerte una muda a ti y a preparar cafe- Me dijo.
 
Lo notaba mas disperso, como si fuese otra persona, una muy distinta al frio y amargo chico del estudio. Volvio a los minutos de haberse ido con dos cafes, un short deportivo y una sudadera.
 
-Espero que no te moleste que...- Iba a seguir hablando pero lo interrumpi.
-Eres extraño. En el trabajo me ignoras completamente, me rechazas todo el tiempo, haces como si no existiera, como por ejemplo hoy. Luego me cruzas en la calle, eres todo un caballero, me traes a tu departamento cuando tranquilamente me podria haber tomado un taxi y me tratas excelentemente bien- Yo y mi gran bocota.
 
No pude decir mas, era una completa cara rota. Tome mis cosas y me levante del sillon, tenia que huir antes de seguir humillandome. Él se quedo perplejo ante mi tonta reaccion de niña inmadura y yo solo camine hasta la salida o por lo menos eso quise hacer porque una mano me detuvo.
 
-Eres caprichosa, quieres todo y no quieres nada, eres arrogante, te crees la mas bonita del mundo, piensas que todos tienen que hacer lo que quieras cuando tu quieras y por sobre todas las cosas sos HERMOSA-
 
Dicho las ultimas palabras se abalanzo sobre mi y capturo mi labio inferior de una forma sensual y enloquecedora. ¿Que estaba pasando? Mi sueño se estaba volviendo realidad y mi cuerpo no reaccionaba. Todas las mariposas del mundo se concentraron en mi cuerpo y comenzaron a rebolotear descontroladamente. Me sentia en las nubes. Lleve mi manos a su nuca y de un brinco hice una llave en su cintura con mis piernas. Comenzo a caminar conmigo a cuestas hacia un lugar que desconocia totalmente. Como era de esperarse terminamos en su habitacion, desarme la llave y pose mis pies sobre la alfombra, saque su camisa con desesperacion y el hizo lo mismo con la mia. Todas nuestras prendas volaron hacia quien sabe donde y entre besos y caricias mi mayor deseo se cumplio.

Terminamos agotados envueltos en las sabanas sin pronunciar palabra alguna.
 
-Sin dudas eres mejor de lo que me imaginaba- Dijo colocandose de costado para observarme.
-¿Imaginabas?- Pregunte totalmente sorprendida.
-Pues claro, eres preciosa. ¿Tu crees que no me eh dado cuenta de todo lo que haz hecho para conquistarme? Es que solo queria serciorarme de que en verdad te importaba y lo hiciste bien. Eres muy insistente con lo que quieres. Pero vamos... ¿Acaso no te haz dado cuenta que eres una mujer perfectamente imperfecta, que todos los hombres te desean, que las mujeres quieren ser como vos? ¿Por que no me fijaria en ti?-
-Eres un cretino- Respondi riendo -¿Y tu novia?- Pregunte afligida.
-¿Novia? No tengo novia, no soy la clase de hombre que goza de engañar a una mujer. ¿De donde sacaste que tengo novia?- Pregunto incredulo.
-Es que el cuadro de la entrada...-
-Oh... ella es más bien, era mi hermana- Repondio tristemente. -Fallecio hace dos años
-Lo siento tanto, lo siento. Soy una completa idiota- Dije avergonzada. Habia arruinado todo.
-No te preocupes preciosa- ¿Acaso me dijo preciosa? Moriría sin dudas.
-Tendre que irme, no quiero que papá se preocupe. Siempre soy la primera en llegar a las cenas que organiza
-Espera... Esto no es una aventura, no quiero que lo sea- Me atrajo hasta el y me beso dulcemente
-No te imagnas las veces que soñe con este momento-
-Ni tu te imaginas lo que yo soñe con tenerte asi, aqui y conmigo-
-Eres perfecto Kevin-
-Tu lo eres Emma, tu lo eres...-

BY: Gise.

sábado, 19 de febrero de 2011

Dos son mejor que uno

Sabía que Nick seguía viviendo en la misma ciudad, en la misma casa y que seguía solo… al menos eso esperaba. Ya habían pasado 7 meses, desde la última vez que lo había visto. ¿Por qué tuvo que pasar tanto para darme cuenta de que había dejado al hombre de mi vida por un mal consejo? Porque era muy joven. Con 18 años eres inmadura aún. Aunque te creas grande y todo lo demás…

Flash Back
La verdad era que yo no quería seguir parada ahí, con mi ex-novio intentando entablar una conversación porque sabía que no íbamos a llegar a ningún lado. Di un suspiro y giré sobre mis talones en dirección al auto de papá.
-          No te vayas - dijo Nick tomándome del brazo. Rodé mis ojos y noté una casi imperceptible sonrisa oculta en sus labios, decía que amaba cuando yo hacía eso, pero desapareció inmediatamente.
-          Mira… tengo que irme, mi papá me está esperando en el auto y nos estamos mojando… - era cierto, la lluvia caía cada vez más fuerte.
Estábamos de pie en la esquina de la cuadra donde estaba ubicada la casa que habíamos compartido como pareja los últimos tres meses.
-          No me importa, por favor… solo escucha lo que tengo que decirte – su tono de voz se quebró, como un pequeño sollozo que me estremeció, pero no lo suficiente para querer quedarme, no podía.
-          Ya se lo que me vas a decir y no quiero volver a oírlo – intenté no ser brusca – esto me hace daño, y a ti también…
-          ¡Por supuesto que esto me daña! y va a ser peor si te subes a ese auto, quédate.
-          No puedo, esto me sobrepasa Nick, no estoy preparada. No podemos vivir juntos y ya no quiero estar más contigo.
-          ¡Pero no lo entiendo! Dijimos que era para siempre, en las buenas…
-          …Y en las malas – terminé la frase mirándolo a los ojos- pero a veces uno no se da cuenta de las cosas que promete.
-          ¿No harás nada por salvar lo nuestro?
-          Es que yo siento que ya no funcionó… mira, ya te dije todo esto, deja que me vaya – añadí mirando el brazo que me mantenía sujeta a él.
-          Está bien… - respondió soltándome y agachando levemente la mirada.
Comencé a caminar hacia el auto de papá quien se bajó a recibir mis maletas y a guardarlas en el portaequipaje.
-          ¡Piensa en esto! – me gritó a la distancia mientras yo abría la puerta del copiloto – ¡estaré esperando!
Me volví y lo miré fijamente antes de lanzar las palabras más hirientes que le pude haber dicho.
- Ocupa tu tiempo en algo sensato, yo no voy a volver.
Fin Flash Back

Que doloroso recuerdo, el más doloroso que tenía guardado en mi memoria.
Estacioné mi auto en la vereda frente a la casa que compartí con Nick. Apagué el motor del auto y suspiré posando mi cabeza en el manubrio, no la dejé mucho rato ahí porque si me ponía a pensar terminaría arrepintiéndome de lo que hacía. Bajé del auto y sentí como pequeñas gotas de agua caían sobre mi rostro, lo que volvió el repentino flash back mucho más vivo y doloroso.
Caminé hasta el pórtico y golpee tres veces a la puerta principal. Pasaron unos dos minutos y repetí la acción.
Así lo hice unas tres veces hasta que una voz habló tras de mí.
-          ¿Busca a Nick señorita?
Me giré y reconocí a la ancianita olvidadiza que fuera mi vecina por tres meses…hace 7 meses atrás, era media despistada, no sabía si me recordaría.
-          S… Sí, busco a Nick… él… ¿él aún vive aquí?
-          Sí, sí. Pero ahora no está. Vuelve como en una hora más… si quiere yo recibo el recado… - sacó un papel y un lápiz de su cartera mientras hablaba - déjeme su número y le digo que la llame…
-          No, no gracias… tengo que hablar personalmente con él… ¿no sabe donde puedo encontrarlo?
-          El sale a trotar a esta hora, con su perro Elvis... - Elvis, nuestro cachorro – yo creo que si se va por la calle principal puede encontrarlo, o venga aquí en 1 hora – agregó sonriente.
Fui hacia mi auto, puse en marcha el motor y aceleré por la calle principal.
Al parecer a todo el mundo le gustaba trotar a las siete de la mañana, eran demasiadas las personas que debía descartar así que reduje la velocidad para fijarme bien. Pronto distinguí un caminar distinto junto a un labrador de pelaje castaño claro que me parecieron bastante conocidos. Mi estomago dio un vuelco en cuanto los reconocí. [Nick seguía igual de lindo…no, más.
Estacioné mi auto y apegué mi cabeza al respaldo del asiento.
Ok, a respirar. Inhala… inhala ¡vamos no es tan difícil!¡introduce el aire por la nariz!... ok, eso, ahora exhala ¡exhalar es botar el aire! Muy bien...  Inhala, exhala, otra vez, inhala, exhala.
Mientras volvía a la normalidad no le quité la vista de encima a mi exnovio ni al labrador. Fueron a parar a una plaza no muy lejos de mi campo de visión, así que decidí dejar el auto donde estaba y me bajé para ir hacia ellos, de a poco eso de meterme al auto o bajar de él se volvía más complicado.
Cada paso que daba me ponía más cerca de la verdad… el merecía saberla, debía saberla.

Flash Back
La fila del supermercado estaba enorme pero si me cambiaba de caja tal vez perdería mi puesto así que preferí quedarme ahí. Llevaba en mi carro algunas cosas que mi mamá me había enviado a comprar y algunos alimentos especiales para mí. Encendí mi iPod para escuchar algo de música y busque entre las carpetas de Bach alguna sonata que me acompañara. Ya no escuchaba canciones con letra, todas me recordaban de uno u otro modo a Nick y no quería pensar en él…
-          Cómprame este mamá
-          No me alcanza Jimmy.
-          ¡Pero mamá!
-          Por favor compórtate.
Ese dialogo entre una madre y su hijo me distrajo. En la fila de al lado una joven mujer llevaba su carro de comida y alrededor de ella saltaba un pequeño como de seis años exigiéndole que le comprara un muñeco de acción.
-          Mamá todos lo tienen, si no me lo compras se van a reír de mi ¡mamá!
-          No puedo Jimmy, no me alcanza el dinero, ve a dejarlo donde estaba – trataba de decir en voz baja.
-          Tal vez si papá estuviera con nosotros me lo compraría. – agregó el pequeño con rabia en sus palabras mientras caminaba enojado a devolver el juguete.
La joven madre se quedó mirándolo aturdida y luego posó la mirada en sus compras.
¿Era un mensaje divino para mí acaso?
Fin Flash Back

Soy sincera, pensé en retroceder, pero debía hacerlo, no era la única metida en esto.
Caminé lo más rápido que pude pero no lo alcancé así que recurrí al recurso básico para intentar localizar a alguien: gritar.
-          ¡¡Nick!! – exclamé
Pero no se giró. Noté que llevaba unos audífonos puestos y me deprimí un poco pero aún me quedaba otra esperanza. Llevé mi mano derecha a la boca y soplé con fuerza, el silbido salió tan fuerte como siempre que llamaba a Elvis.
Mi perro se detuvo y corrió hacia mí. Me agache para acariciarlo mientras movía la cola contento y giraba alrededor mío.
-          ¿Estás contento de verme Elvis? Ah que sí hermoso.
Levanté la mirada buscando a Nick, estaba ahí a unos metros de mí mirándome. Decidí ponerme de pie y que viera como estaba yo ahora.
Sus ojos denotaban sorpresa, confusión, tristeza, alegría… todo al mismo tiempo, estaba ahí, estático así que caminé hacia él.
-          Hola
-          Ho… hola – contestó algo aturdido.
-          ¿Estás bien?
-          No… no, no estoy bien… yo… me gustaría que me explicaras… - Nick miraba mis ojos, luego mi abdomen, luego mis ojos… de nuevo mi abdomen…
-          ¿Nos… sentamos? – dije tímidamente.
Caminé hacia una banca y me senté primero, él me siguió resuelto y se sentó a mi lado.
-          Tengo mucho que decirte – comentó.
-          Perdóname Nick.
Noté que seguía mirando mi panza.
-          ¿Comiste algo que te cayó mal? – preguntó.
-          Estoy embarazada.

Flash Back
-          Te gané Nicholas, asúmelo – dije mientras reía saltando sobre nuestra cama.
-          Como quieras – agregó haciéndose el enojado.
-          Te gané, te gané, te gané, soy mejor Luke Skywalker que tu, reconócelo – agregué sacándole la lengua, sí, a veces puedo llegar a ser muy infantil.
-          No importa, juguemos de nuevo, ahora si te gano – me retó.
Habíamos estado jugando video juegos toda la tarde y creo que había ganado la mayoría de las partidas. En realidad no me gustaban mucho pero estar ahí con Nick, divirtiéndonos, teniendo paz sin que nadie nos molestara era lo mejor.
-          Mmm, no porque eran dos de tres y ya tuviste tu oportunidad y no quiero jugar más y ¿te puedo decir algo?
No me respondió y miró el piso.
-          Nick ¿te puedo decir algo? – seguía con su falso enojo – Nick, nick, nick. – no quería hablar.
Bajé de la cama y lo miré desde el suelo.
-          Eres un bobo – le dije sonriendo.
-          Tu también.
-          Lo sé,¿me das  un beso?
-          No quiero – contestó el muy terco.
-          Bésame Nick.
Me puse de pie y me senté en sus piernas. De a poco levantó la mirada y respondió a mi petición juntando sus labios con los míos.
-          Te amo, chochitos. – susurré entrelazando mis dedos en sus bucles.
-          Yo también te amo, Princesa.
Dejé que me recostara mientras expresábamos todas esas caricias que teníamos guardadas desde siempre, esa noche mágica nos acariciamos más allá incluso de lo que yo creí que podía.
Fin Flash Back


Noté que intentaba parecer calmado, pero aún así estaba alterado y quería hacer miles de preguntas, lo conocía perfectamente bien como para no notarlo.
-          Se que no es la mejor forma de contártelo, y debías saberlo… yo no podía ocultarte algo así… pero mi familia…
-          ¿Cuántos meses tienes? – me interrumpió.
-          Nick… yo no me fui de tu lado por que no te amara o porque mi papá me obligaba, bueno, si, él influenció un poco. Yo me fui porque descubrí que estaba embarazada.
-          ¿Es mi hijo? – preguntó algo ido acercando su mano a mi vientre para tocar.
-          Es nuestro. – Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras la tomé y la apoyé.
Lo miré intentando contener un llanto que no tenía planeado mostrar, él solo atinó a abrazarme y acariciar mi cabello.
-          Perdóname, amor, por favor – al final el llanto y los sollozos me ganaron - Por favor perdóname, yo no quería alejarme de ti pero tuve miedo, yo no sabía como ibas a reaccionar, y fui una estúpida, tu jamás me dejarías sola y lo sé pero tuve miedo, perdóname por favor, yo te prometo que nunca más seré así de idiota, Nick por favor quédate conmigo, yo volví, tu sabías que volvería, yo no puedo estar más lejos de ti, no lo soporto, te extraño demasiado, tu voz, tus besos, tus abrazos, tu risa, tus ojos, tu pelo, tus canciones, todo Nick, extraño todo de ti…
-          Tranquila amor, estoy aquí, estaré siempre para ti. Para ustedes.
Nos separamos unos centímetros y lo miré a los ojos, también lloraba.
-          Nick, ¿quieres ser mi novio otra vez?
-          Bueno princesa – Se compuso y me miró tranquilo - te informo que tú terminaste conmigo pero no yo contigo así que en teoría yo debería preguntarte eso.
-          ¿Ah si? – ¿Cómo lo hacía que siempre me sacaba una sonrisa?
-          Si, entonces… ¿Quieres ser mi novia?
-          Si, si quiero – contesté sonriente. - Nick ¿me puedes dar un beso por favor?
-          Los que quieras.
Nuestros labios se unieron en un baile rítmico mientras yo viajaba a nunca jamás y flotaba en polvo de estrellas. Era feliz de nuevo. Abracé a Nick lo más fuerte que pude, asegurándome de que no lo dejaría ir nunca más.
-          Papi yo también quiero un beso – dije en su oído imitando la voz de mi bebé, (bueno, algo así).
-          Tus besos los estoy guardando para cuando nazcas – musitó contesándole a mi gran barriga – pero si quieres te doy uno ahora.
Nick besó mi panza y yo sentía que mi felicidad era completa.
-          Perdóname – susurré.
-          No te preocupes princesa. Lo único que importa ahora es nuestro bebé, ya no hay nada por lo que preocuparse ¿está bien?
-          Si, todo está bien ahora.

jueves, 10 de febrero de 2011

Here we go again.


Una vez más, esto no es un shoot Jonatico. Este shoot trata sobre la violencia de genero, las relaciones enfermizas, el maltrato a la mujer. Se que este tema es muy popular hoy en día y por eso HOY a un año de la muerte de Wanda Taddei todas las mujeres digamos: ¡BASTA!.

___________________________________________________________________


-¡PÍDEME QUE ME VAYA AHORA PERRA! ¡ANDA, PÍDEMELO!- grito una vez más.

-No por favor, basta, basta- dije tratando de calmarlo.


Una vez más había roto su promesa, una vez más sus golpes me habían dejado tirada sobre la alfombra sangrando...

-Te amo princesa- dijo con su voz aterciopelada.

-Te amo príncipe- le respondí y lo abrace por la cintura.


Conocí a Stephen en mi ultimo año de secundaria, él era el mariscal de campo del equipo de fútbol, el más popular, el más deseado. Yo, la capitana del equipo de porristas, la más popular, la más deseada. Eramos la pareja de la cual todo el colegio hablaba. Todos nos envidiaban, eso estaba a la vista.

Cuando lo conocí era el chico más dulce y tierno que jamas haya conocido. Atento, por sobre todas las cosas, se preocupaba por mi y por todo lo que me rodeaba. Prometió desde un principio que jamas permitiría que alguien o algo me dañara.

La primera vez que me golpeo realmente caí en una gran depresión, pero juro no volverlo a hacer. Es un chico muy cambiante, pero lo amo demasiado como para dejarlo, el hace que mi vida tenga sentido, siempre fue así, siempre sera así.


¿Has amado a alguien alguna vez? ¿Sabes lo que siento? Yo lo amo por sobre todas las cosas y jamas permitiría que se vaya de mi lado, por mas que tenga que soportar sus cambios de humor, por mas que tenga que recibir uno que otro golpe, jamas podría permitirme vivir una vida sin el a mi lado. No todos los días encuentras al hombre de tu vida, cuatro años de relación son imposibles de tirar a la basura.


Es un chico realmente maravilloso, con tantas cosas buenas, lleno de amor para darme a mi y a nadie mas que a mi. Cuando las cosas van bien él es como mi Superman, es mi superheroe con capa y espada. Pero odio cuando las cosas van mal, a veces llego a sentir que lo odio con todo mi ser, pero me miento a mi misma, no podría vivir sin sus besos, sin sus caricias.


-¿¡QUIEN ERA ESTÚPIDO CON EL QUE HABLABAS!? ¿¡ME ESTAS ENGAÑANDO BASTARDA!?- grito y corrí a la habitación.


Note como se acercaba con su mirada perdida y oscura por el enojo. Sus puños estaban cerrados, me tomo del brazo y me acorralo contra la pared.


-Eres mía, de nadie más. Anda dilo, dí TE PERTENEZCO Stephen¡DILO!- grito en mi oido.

-Te pertenezco Stephen- dije con la voz entrecortada.

-GRITALO-
-TE PERTENEZCO Stephen- grite entre lágrimas.

Poso su mano en mi cuello dificultandome la respiración, su mano estaba cada vez más apretada, estaba ahorcandome.


-¡ESTE ES EL FIN!- grite y me soltó de repente.


Se me quedo mirando por unos segundos pero me tomo del cabello y comenzó a golpearme brutalmente en el rostro. Jamás había sido de esa forma, jamás había dolido tanto. Estaba matándome.


-No vas a abandonarme- gritaba cada vez que me golpeaba.

Como pude salí corriendo de la habitación, tome una botella de whisky y su encendedor. Rocié la botella por todo el living hasta la puerta de entrada. Stephen corrió hasta mi e intento sacar el encendedor que tenia en la mano derecha, pero no se lo permití. Abrí la puerta que me llevaría fuera de esta tortuosa vida. Era momento de decir basta.


Encendí
el tapete de la entrada y cerré la puerta detrás de mi. La sostuve por unos momentos mientras Stephen tiraba del lado de adentro para intentar salir.

Las lágrimas eran cada vez más y más y más intensas. ¿Realmente quería matar al amor de mi vida?


Solté
la puerta y el salio desesperado intentado respirar con normalidad. Corrí al ver su rostro, las calles estaban totalmente vacías, él corría detrás de mi hasta que me alcanzo. Me tomo del brazo fuertemente y me hizo girar sobre mis talones.


-Lo siento mi amor, lo siento tanto. Prometo que no va a volver a suceder, lo siento-

-De acuerdo- dije asintiendo torpemente.


Nos abrazamos fuertemente, las lágrimas cesaron. Aquí vamos de nuevo...


By: Gise.

lunes, 7 de febrero de 2011

Invisible

-Chloe mírame- dijo mi fiel amigo.
-¿Qué sucede Kev?- pregunte.
-No haz respondido mi pregunta aun-

Era verdad, había quedado totalmente en shock. Yo estaba por confesarle mi amor y el solo quería confesarme que estaba enamorado de la idiota de Sharon.

¿Acaso no era bastante obvio lo que yo sentía por él? Yo sabia hasta sus mas intimos secretos, yo sé su color favorito, su comida preferida, que sabor de helado no le gusta y cual ama. Conozco hasta los detalles más vergonzosos de su vida.

Si tan solo te dieras cuenta que te deseo tanto o mas de lo que la deseas a ella, deseo tanto probar esos labios carmesí. Deseo tanto que tu mirada verdosa se fije solo en mi.


Si me dieras una oportunidad yo podría demostrarte que ella jamas te amaría como yo podría llegar a hacerlo, suena cursi, lo se. Tu sabes que siempre he sido así de tonta, pero quisiera que solo una vez en tu vida me miraras a los ojos y veas que te amo, que te amo con todas mis fuerzas y que jamas podría mirar a otro hombre que no fueses tu. De esa forma yo dejaría de ser solo una "amiga", de esa forma dejaría de ser INVISIBLE para ti.

-Es maravilloso- respondí fingiendo una gran sonrisa.
-Tu boca sonríe pero tus ojos están tristes ¿Que sucede? Anda dime, hace días que te noto diferente- dijo mirándome a los ojos, odiaba que haga eso.
-¿Acaso no te has dado cuenta cierto?- me arriesgaría.
-¿De que cosa?- respondió confundido.
-¿En verdad quieres que te lo diga?-
-Me harías un gran favor-
-Te amo, solo eso- respondí mirando a un punto fijo en la pared.

Al escuchar esas palabras pude ver como mi amigo alejo su cara de mi, ya que la tenia muy cerca, mas de lo normal. Su expresión de sorpresa y confusión era demasiado notable, estoy segura que luego de esto adiós amistad, adiós momentos tiernos, adiós confesiones, adiós noches juntos...

-Muy buena broma Peterson- respondió cambiando su expresión a una mas relajada.

Sonreí apenada y me levante del sofá donde nos encontrábamos sentados. No respondí, no era ninguna broma y el debería darse cuenta. Esto me costaría mucho mas que mi amistad, pero no podía soportar ni una relación mas, no podría soportar ver como se enamora de la chica equivocada, no podría soportar mas verlo suspirar por alguien mas, no podría soportar sonreír cuando se besa con otra chica, no podría soportar verlo llorar, no podría.. ya no.

Tome las latas de cerveza que habíamos bebido y camine hacia la cocina. Las tire en el basurero y comencé a lavar la vajilla sucia hasta que sentí unas manos en mi cintura.

-¿No es una broma cierto?- dijo en mi odio.

Gire para verlo y el se paro a mi lado, cruzo sus brazos y me sonreía inocentemente -Si tan solo supieras lo que provocas en mi al hacer eso-. Me dije a mi misma.

Negué con la cabeza y seguí lavando la vajilla hasta que su mano en mi muñeca me detuvo. Se acerco a mi y beso dulcemente mi frente.

-Necesito pensar en esto- dijo y se fue.

Sin rodeos, sin palabras de más, solo tomo sus cosas y se fue. ¿Qué había hecho por Dios? Era una completa idiota, años de amistad perdidos por culpa de mis estúpidos sentimientos. Yo no estoy bien de la cabeza, soy la peor estúpida, soy la peor...

Las lágrimas se hicieron presentes apenas escuche el sonido de la puerta cerrarse, se senté en el suelo y coloque la cabeza entre mis rodillas. Las lágrimas eran cada vez mas y mas, esto no tenia vuelta atrás, lo perdería, lo perdería por siempre.

Las horas pasaban lentamente, no recibía ni un mensaje de el, ni una llamada, nada... El reloj marcaba las cuatro de la mañana y yo aun daba vueltas en mi cama.

Estaba por quedarme dormida cuando escuche el sonido del timbre, me asuste al ver la hora ¿Quien podría ser a las seis de la mañana? Me levante lentamente y me coloque la bata. Tome mi teléfono, sea quien sea debería estar prevenida y era mejor tener el teléfono cerca por si tendría que llamar a la policía. Camine tratando de no hacer ningún ruido y al llegar a la puerta mire por el agujero y quede totalmente sorprendida al verlo allí parado.

Abrí y lo primero que hice al verlo fue abrazarlo, lo abrace fuertemente.

-Prometo que mis sentimientos no van a arruinar nuestra amistad. Entiendo si no sientes lo mismo, solo te pido que no me dejes, no me dejes nunca. No podría vivir sin ti Kevin, por favor- dije al borde de las lágrimas.
-Sería genial si lo intentáramos, no hay nadie que me conozca mejor que tu. Debí haber estado ciego ¿Como no pude darme cuenta antes? Eres preciosa-

Instantáneamente y como si nuestros labios fueran dos imanes se pegaron, el beso era lento, se podría decir que lo estaba disfrutando y demasiado. Había soñado tantas veces que jamas creí que se haría realidad.

Me estaba quedando sin aire, pero tenia que separarme de el aunque no quisiera, tampoco quería parecer una loca desquiciada.

-Solo prometeme que me darás mis tiempos, esto es confuso aunque maravilloso- dijo mirándome a los ojos.
-El tiempo que necesites- le respondí.

Aun no podía creer que no me arriesgue en vano, ya no era invisible, el me veía, me estaba besando, era mio, todo mio.

By: Gise.

sábado, 5 de febrero de 2011

¿Por qué no lo noté antes?

(No es un shoot jonatico, pero me inspiré tanto al escribirlo que creo que debe ir aquí.)

___________________


Ese día fue diferente a los demás porque había tomado una decisión, en ese momento creí que era lo correcto, yo no quería dañarte, ni a ti ni a mí, te lo prometo. Ahora que recuerdo, ese día nevaba suavemente, hasta el clima me acompañaba.

Mientras me acercaba a ti ya estaba decidida a terminar esa relación pero los recuerdos hermosos que afloraban con cada paso que daba me forzaban a arrepentirme.

Uno de esos pasos me llevó a aquella noche de septiembre, cuando nos juntamos en esa plaza donde nos conocimos y te relate cada detalle de mi desgraciada vida mientras caminaba desperada alrededor de la banca en la que estabas sentado.

- Te lo prometo Taylor, no aguanto más en esa casa, todo lo que hay todo el tiempo son gritos, peleas… quiero terminar con todo pero no se como… yo no soporto una pelea más, ¿no piensan en mis hermanos pequeños?

Terminé explotando en lágrimas, sabía que habías escuchado todo atentamente pero no dijiste nada, solo te pusiste de pie y me abrazaste. Mis lágrimas se perdieron en tu hombro y mis penas se fueron con ellas, me sentía bien contigo, con cada caricia que me dabas… ¿por que no lo noté en ese momento?

- Te amo – me susurraste cuando me calmé.

Quedé tan sorprendida que solo atiné a mirarte y luego probé esos hinchados labios por primera vez.

Mientras más me acercaba más recuerdos venían a mi mente.

- Entonces mi papá dijo “¡qué parte de no te comas el helado no entendiste!” – me contaste y reíste.

- Esa obsesión tuya con el helado te va a matar algún día – dije entre risas.

Era hermoso, todo era hermoso, tu dulce sonrisa, ver tu piel morena, tus ojos pequeños, cada gesto que hacías todo era perfecto, todo me llevaba a la luna por unos segundos, sin embargo sentía que algo nos faltaba. Sentía que tu ponías todo de ti y yo solo era una receptora de tus sentimientos magníficos, que yo no te daba nada a cambio.

Esos fueron los sentimientos que me llevaron a tomar la decisión de alejarme de ti. Me sentía inútil, yo no era un aporte para ti, todo lo contrario, solo sabía recibir y recibir y nada de dar, sentía que te estaba dañando y eso me dolía, estaba triste y confundida todo el tiempo. Consulté con una amiga, ella me dijo que no quería verme así y que si tu eras el culpable lo mejor era terminar… Ella tenía la mejor intención pero tu nunca fuiste un “Culpable” esa palabra no iba contigo, tu nunca fuiste culpable de nada, y me arrepiento de cada decisión que tomé y de cada consejo que pedí. Pero en ese momento no lo veía, y de paso tu no notabas que quería alejarme de ti. ¿Nunca se te ocurrió pensar que jamás olvidaría tu cumpleaños? ¿Nunca se te ocurrió pensar que si no te llame era porque me estaba alejando de ti? No, no hice nada bien.

Y ese día de nieve me acerqué a ti y te lo aclaré.

- No podemos seguir con esto Taylor, me haces daño y yo a ti.

- ¿De que estás hablando? – preguntaste extrañado.

- De que esta relación tiene que terminar.

Te prometo que no se como logré contener las lágrimas en ese momento. Tal vez merezco un Oscar por esa actuación.

No dijiste nada. Solo te pusiste de pie y te fuiste.

Desde entonces no duermo bien, no como bien, nada me sale bien porque me di cuenta que siempre te amé, que no puedo estar más sin ti y me arrepiento de ese momento. No te lo dije antes porque tal vez mi orgullo fue más fuerte. Debí haberlo hecho apenas desapareciste de mi vista cuando doblaste en la esquina, o la noche siguiente, o la siguiente… pero el tiempo pasó y no lo hice.

En este momento lo único que se con certeza es que te amo y que necesito que vuelvas porque yo no puedo seguir, lo único que me mantenía en pie eras tu y ya no te tengo. Si volvieras aquí todo sería diferente. Todo el tiempo en mis sueños regreso a esa noche nevada y hago las cosas bien, y estamos juntos... pero luego despierto y ya no estás. ¿Ves? Ya nada tiene sentido. Nada tiene una pizca de cordura sin ti.