Sabía que Nick seguía viviendo en la misma ciudad, en la misma casa y que seguía solo… al menos eso esperaba. Ya habían pasado 7 meses, desde la última vez que lo había visto. ¿Por qué tuvo que pasar tanto para darme cuenta de que había dejado al hombre de mi vida por un mal consejo? Porque era muy joven. Con 18 años eres inmadura aún. Aunque te creas grande y todo lo demás… sábado, 19 de febrero de 2011
Dos son mejor que uno
Sabía que Nick seguía viviendo en la misma ciudad, en la misma casa y que seguía solo… al menos eso esperaba. Ya habían pasado 7 meses, desde la última vez que lo había visto. ¿Por qué tuvo que pasar tanto para darme cuenta de que había dejado al hombre de mi vida por un mal consejo? Porque era muy joven. Con 18 años eres inmadura aún. Aunque te creas grande y todo lo demás… jueves, 10 de febrero de 2011
Here we go again.

Una vez más, esto no es un shoot Jonatico. Este shoot trata sobre la violencia de genero, las relaciones enfermizas, el maltrato a la mujer. Se que este tema es muy popular hoy en día y por eso HOY a un año de la muerte de Wanda Taddei todas las mujeres digamos: ¡BASTA!.
___________________________________________________________________
-¡PÍDEME QUE ME VAYA AHORA PERRA! ¡ANDA, PÍDEMELO!- grito una vez más.
-No por favor, basta, basta- dije tratando de calmarlo.
Una vez más había roto su promesa, una vez más sus golpes me habían dejado tirada sobre la alfombra sangrando...
-Te amo princesa- dijo con su voz aterciopelada.
-Te amo príncipe- le respondí y lo abrace por la cintura.
Conocí a Stephen en mi ultimo año de secundaria, él era el mariscal de campo del equipo de fútbol, el más popular, el más deseado. Yo, la capitana del equipo de porristas, la más popular, la más deseada. Eramos la pareja de la cual todo el colegio hablaba. Todos nos envidiaban, eso estaba a la vista.
Cuando lo conocí era el chico más dulce y tierno que jamas haya conocido. Atento, por sobre todas las cosas, se preocupaba por mi y por todo lo que me rodeaba. Prometió desde un principio que jamas permitiría que alguien o algo me dañara.
La primera vez que me golpeo realmente caí en una gran depresión, pero juro no volverlo a hacer. Es un chico muy cambiante, pero lo amo demasiado como para dejarlo, el hace que mi vida tenga sentido, siempre fue así, siempre sera así.
¿Has amado a alguien alguna vez? ¿Sabes lo que siento? Yo lo amo por sobre todas las cosas y jamas permitiría que se vaya de mi lado, por mas que tenga que soportar sus cambios de humor, por mas que tenga que recibir uno que otro golpe, jamas podría permitirme vivir una vida sin el a mi lado. No todos los días encuentras al hombre de tu vida, cuatro años de relación son imposibles de tirar a la basura.
Es un chico realmente maravilloso, con tantas cosas buenas, lleno de amor para darme a mi y a nadie mas que a mi. Cuando las cosas van bien él es como mi Superman, es mi superheroe con capa y espada. Pero odio cuando las cosas van mal, a veces llego a sentir que lo odio con todo mi ser, pero me miento a mi misma, no podría vivir sin sus besos, sin sus caricias.
-¿¡QUIEN ERA ESTÚPIDO CON EL QUE HABLABAS!? ¿¡ME ESTAS ENGAÑANDO BASTARDA!?- grito y corrí a la habitación.
Note como se acercaba con su mirada perdida y oscura por el enojo. Sus puños estaban cerrados, me tomo del brazo y me acorralo contra la pared.
-Eres mía, de nadie más. Anda dilo, dí TE PERTENEZCO Stephen¡DILO!- grito en mi oido.
-Te pertenezco Stephen- dije con la voz entrecortada.
-GRITALO-
-TE PERTENEZCO Stephen- grite entre lágrimas.
Poso su mano en mi cuello dificultandome la respiración, su mano estaba cada vez más apretada, estaba ahorcandome.
-¡ESTE ES EL FIN!- grite y me soltó de repente.
Se me quedo mirando por unos segundos pero me tomo del cabello y comenzó a golpearme brutalmente en el rostro. Jamás había sido de esa forma, jamás había dolido tanto. Estaba matándome.
-No vas a abandonarme- gritaba cada vez que me golpeaba.
Como pude salí corriendo de la habitación, tome una botella de whisky y su encendedor. Rocié la botella por todo el living hasta la puerta de entrada. Stephen corrió hasta mi e intento sacar el encendedor que tenia en la mano derecha, pero no se lo permití. Abrí la puerta que me llevaría fuera de esta tortuosa vida. Era momento de decir basta.
Encendí el tapete de la entrada y cerré la puerta detrás de mi. La sostuve por unos momentos mientras Stephen tiraba del lado de adentro para intentar salir.
Las lágrimas eran cada vez más y más y más intensas. ¿Realmente quería matar al amor de mi vida?
Solté la puerta y el salio desesperado intentado respirar con normalidad. Corrí al ver su rostro, las calles estaban totalmente vacías, él corría detrás de mi hasta que me alcanzo. Me tomo del brazo fuertemente y me hizo girar sobre mis talones.
-Lo siento mi amor, lo siento tanto. Prometo que no va a volver a suceder, lo siento-
-De acuerdo- dije asintiendo torpemente.
Nos abrazamos fuertemente, las lágrimas cesaron. Aquí vamos de nuevo...
By: Gise.
lunes, 7 de febrero de 2011
Invisible
-¿Qué sucede Kev?- pregunte.
-No haz respondido mi pregunta aun-
Era verdad, había quedado totalmente en shock. Yo estaba por confesarle mi amor y el solo quería confesarme que estaba enamorado de la idiota de Sharon.
¿Acaso no era bastante obvio lo que yo sentía por él? Yo sabia hasta sus mas intimos secretos, yo sé su color favorito, su comida preferida, que sabor de helado no le gusta y cual ama. Conozco hasta los detalles más vergonzosos de su vida.
Si tan solo te dieras cuenta que te deseo tanto o mas de lo que la deseas a ella, deseo tanto probar esos labios carmesí. Deseo tanto que tu mirada verdosa se fije solo en mi.
Si me dieras una oportunidad yo podría demostrarte que ella jamas te amaría como yo podría llegar a hacerlo, suena cursi, lo se. Tu sabes que siempre he sido así de tonta, pero quisiera que solo una vez en tu vida me miraras a los ojos y veas que te amo, que te amo con todas mis fuerzas y que jamas podría mirar a otro hombre que no fueses tu. De esa forma yo dejaría de ser solo una "amiga", de esa forma dejaría de ser INVISIBLE para ti.
-Es maravilloso- respondí fingiendo una gran sonrisa.
-Tu boca sonríe pero tus ojos están tristes ¿Que sucede? Anda dime, hace días que te noto diferente- dijo mirándome a los ojos, odiaba que haga eso.
-¿Acaso no te has dado cuenta cierto?- me arriesgaría.
-¿De que cosa?- respondió confundido.
-¿En verdad quieres que te lo diga?-
-Me harías un gran favor-
-Te amo, solo eso- respondí mirando a un punto fijo en la pared.
Al escuchar esas palabras pude ver como mi amigo alejo su cara de mi, ya que la tenia muy cerca, mas de lo normal. Su expresión de sorpresa y confusión era demasiado notable, estoy segura que luego de esto adiós amistad, adiós momentos tiernos, adiós confesiones, adiós noches juntos...
-Muy buena broma Peterson- respondió cambiando su expresión a una mas relajada.
Sonreí apenada y me levante del sofá donde nos encontrábamos sentados. No respondí, no era ninguna broma y el debería darse cuenta. Esto me costaría mucho mas que mi amistad, pero no podía soportar ni una relación mas, no podría soportar ver como se enamora de la chica equivocada, no podría soportar mas verlo suspirar por alguien mas, no podría soportar sonreír cuando se besa con otra chica, no podría soportar verlo llorar, no podría.. ya no.
Tome las latas de cerveza que habíamos bebido y camine hacia la cocina. Las tire en el basurero y comencé a lavar la vajilla sucia hasta que sentí unas manos en mi cintura.
-¿No es una broma cierto?- dijo en mi odio.
Gire para verlo y el se paro a mi lado, cruzo sus brazos y me sonreía inocentemente -Si tan solo supieras lo que provocas en mi al hacer eso-. Me dije a mi misma.
Negué con la cabeza y seguí lavando la vajilla hasta que su mano en mi muñeca me detuvo. Se acerco a mi y beso dulcemente mi frente.
-Necesito pensar en esto- dijo y se fue.
Sin rodeos, sin palabras de más, solo tomo sus cosas y se fue. ¿Qué había hecho por Dios? Era una completa idiota, años de amistad perdidos por culpa de mis estúpidos sentimientos. Yo no estoy bien de la cabeza, soy la peor estúpida, soy la peor...
Las lágrimas se hicieron presentes apenas escuche el sonido de la puerta cerrarse, se senté en el suelo y coloque la cabeza entre mis rodillas. Las lágrimas eran cada vez mas y mas, esto no tenia vuelta atrás, lo perdería, lo perdería por siempre.
Las horas pasaban lentamente, no recibía ni un mensaje de el, ni una llamada, nada... El reloj marcaba las cuatro de la mañana y yo aun daba vueltas en mi cama.
Estaba por quedarme dormida cuando escuche el sonido del timbre, me asuste al ver la hora ¿Quien podría ser a las seis de la mañana? Me levante lentamente y me coloque la bata. Tome mi teléfono, sea quien sea debería estar prevenida y era mejor tener el teléfono cerca por si tendría que llamar a la policía. Camine tratando de no hacer ningún ruido y al llegar a la puerta mire por el agujero y quede totalmente sorprendida al verlo allí parado.
Abrí y lo primero que hice al verlo fue abrazarlo, lo abrace fuertemente.
-Prometo que mis sentimientos no van a arruinar nuestra amistad. Entiendo si no sientes lo mismo, solo te pido que no me dejes, no me dejes nunca. No podría vivir sin ti Kevin, por favor- dije al borde de las lágrimas.
-Sería genial si lo intentáramos, no hay nadie que me conozca mejor que tu. Debí haber estado ciego ¿Como no pude darme cuenta antes? Eres preciosa-
Instantáneamente y como si nuestros labios fueran dos imanes se pegaron, el beso era lento, se podría decir que lo estaba disfrutando y demasiado. Había soñado tantas veces que jamas creí que se haría realidad.
Me estaba quedando sin aire, pero tenia que separarme de el aunque no quisiera, tampoco quería parecer una loca desquiciada.
-Solo prometeme que me darás mis tiempos, esto es confuso aunque maravilloso- dijo mirándome a los ojos.
-El tiempo que necesites- le respondí.
Aun no podía creer que no me arriesgue en vano, ya no era invisible, el me veía, me estaba besando, era mio, todo mio.
By: Gise.
sábado, 5 de febrero de 2011
¿Por qué no lo noté antes?
(No es un shoot jonatico, pero me inspiré tanto al escribirlo que creo que debe ir aquí.)
___________________
Ese día fue diferente a los demás porque había tomado una decisión, en ese momento creí que era lo correcto, yo no quería dañarte, ni a ti ni a mí, te lo prometo. Ahora que recuerdo, ese día nevaba suavemente, hasta el clima me acompañaba.
Mientras me acercaba a ti ya estaba decidida a terminar esa relación pero los recuerdos hermosos que afloraban con cada paso que daba me forzaban a arrepentirme.
Uno de esos pasos me llevó a aquella noche de septiembre, cuando nos juntamos en esa plaza donde nos conocimos y te relate cada detalle de mi desgraciada vida mientras caminaba desperada alrededor de la banca en la que estabas sentado.
- Te lo prometo Taylor, no aguanto más en esa casa, todo lo que hay todo el tiempo son gritos, peleas… quiero terminar con todo pero no se como… yo no soporto una pelea más, ¿no piensan en mis hermanos pequeños?
Terminé explotando en lágrimas, sabía que habías escuchado todo atentamente pero no dijiste nada, solo te pusiste de pie y me abrazaste. Mis lágrimas se perdieron en tu hombro y mis penas se fueron con ellas, me sentía bien contigo, con cada caricia que me dabas… ¿por que no lo noté en ese momento?
- Te amo – me susurraste cuando me calmé.
Quedé tan sorprendida que solo atiné a mirarte y luego probé esos hinchados labios por primera vez.
Mientras más me acercaba más recuerdos venían a mi mente.
- Entonces mi papá dijo “¡qué parte de no te comas el helado no entendiste!” – me contaste y reíste.
- Esa obsesión tuya con el helado te va a matar algún día – dije entre risas.
Era hermoso, todo era hermoso, tu dulce sonrisa, ver tu piel morena, tus ojos pequeños, cada gesto que hacías todo era perfecto, todo me llevaba a la luna por unos segundos, sin embargo sentía que algo nos faltaba. Sentía que tu ponías todo de ti y yo solo era una receptora de tus sentimientos magníficos, que yo no te daba nada a cambio.
Esos fueron los sentimientos que me llevaron a tomar la decisión de alejarme de ti. Me sentía inútil, yo no era un aporte para ti, todo lo contrario, solo sabía recibir y recibir y nada de dar, sentía que te estaba dañando y eso me dolía, estaba triste y confundida todo el tiempo. Consulté con una amiga, ella me dijo que no quería verme así y que si tu eras el culpable lo mejor era terminar… Ella tenía la mejor intención pero tu nunca fuiste un “Culpable” esa palabra no iba contigo, tu nunca fuiste culpable de nada, y me arrepiento de cada decisión que tomé y de cada consejo que pedí. Pero en ese momento no lo veía, y de paso tu no notabas que quería alejarme de ti. ¿Nunca se te ocurrió pensar que jamás olvidaría tu cumpleaños? ¿Nunca se te ocurrió pensar que si no te llame era porque me estaba alejando de ti? No, no hice nada bien.
Y ese día de nieve me acerqué a ti y te lo aclaré.
- No podemos seguir con esto Taylor, me haces daño y yo a ti.
- ¿De que estás hablando? – preguntaste extrañado.
- De que esta relación tiene que terminar.
Te prometo que no se como logré contener las lágrimas en ese momento. Tal vez merezco un Oscar por esa actuación.
No dijiste nada. Solo te pusiste de pie y te fuiste.
Desde entonces no duermo bien, no como bien, nada me sale bien porque me di cuenta que siempre te amé, que no puedo estar más sin ti y me arrepiento de ese momento. No te lo dije antes porque tal vez mi orgullo fue más fuerte. Debí haberlo hecho apenas desapareciste de mi vista cuando doblaste en la esquina, o la noche siguiente, o la siguiente… pero el tiempo pasó y no lo hice.
En este momento lo único que se con certeza es que te amo y que necesito que vuelvas porque yo no puedo seguir, lo único que me mantenía en pie eras tu y ya no te tengo. Si volvieras aquí todo sería diferente. Todo el tiempo en mis sueños regreso a esa noche nevada y hago las cosas bien, y estamos juntos... pero luego despierto y ya no estás. ¿Ves? Ya nada tiene sentido. Nada tiene una pizca de cordura sin ti.
Shoot #6 - No love
Siempre fui muy ingenua, crecí entre fantasías, cuentos de princesas, creyendo en el país de Nunca jamás, siempre fui muy inocente, pero para nada tonta. Siempre creí en el verdadero amor, en el amor a primera vista, en el amor en si. Apostaba todo por el amor, pero no fue hasta después que rompiste mi corazón que no volví a amar nunca más.
Eras todo lo que pedía, solía llamarte "Mi príncipe" ¿Lo recuerdas? Porque yo si, lo llevo bien marcado en mi corazón, tu decías que yo era a la única que podrías amar de la forma que lo hacías y yo tonta te creí...
Aun recuerdo ese día, lo recuerdo como si fuese sido ayer y han pasado ya cuatro meses desde que te deje partir.
Me levante como todas las mañanas, muy temprano para poder salir a correr, hoy tenia un día muy agitado y necesitaba hacer tiempo.
Me duche, desayune algo rápido y corrí durante dos horas sin parar. No vi nada fuera de lo normal, para ser realistas nunca pasaba nada fuera de lo normal en este pequeño pueblo. Ya eran las diez de la mañana cuando me cruce con Lindsay, mi mejor amiga y por cortesía la invite a tomar el desayuno, igualmente después de haber corrido necesitaba recargar energías. Nos dirigimos al primer café que nos cruzamos y mientras esperábamos por una orden halábamos animadamente.
-No creo que encuentre a un chico mejor que él. Siento que estoy enamorada Lind, es lo mejor que me paso y que me esta pasando. Me hace muy feliz- le dije a mi amiga pero ella no tenia muy buena cara.
-Emily hay algo que debo decirte- me dijo totalmente seria.
-¿De que se trata?- pregunte sorprendida por su estado.
-Es Nicholas, él no es la persona que te ha dicho ser, el ni siquiera es... Emi, Nicholas es casado- soltó de golpe mi mejor amiga.
Me quede estupefacta durante unos cuantos minutos sin reaccionar, las ultimas tres palabras que había pronunciado Lindsay me habían caído como un balde de agua fría en medio del invierno. Pestañe varias veces antes de sonreirle y tomarle las manos a mi amiga.
-Entiendo que no lo quieras porque me ha echo sufrir anteriormente, pero todo marcha muy bien, no son necesarias todas...-
Me trague mis propias palabras cuando vi que mi amiga saco una foto y prácticamente me la estampo en la cara. Era él, verdaderamente era el, una niña en brazos, dándole un beso a una chica y llevaba... llevaba puesta la camisa que le había regalado para su cumpleaños.
La mire, tome la foro y salí corriendo del lugar, corrí sin dirección alguna, solo corrí. Cuando reaccione estaba frente a la puerta de mi hogar, entre y el mundo parecía haberse complotado para arruinarme la vida.
El teléfono de casa sonó y al levantar el tubo del otro lado se oyó su voz, tan suave y terciopelada como acostumbraba hablarme.
-Planee un día de campo tu y yo juntos amor- me dijo tiernamente.
-De acuerdo- le respondí -Pero dejame que te recoja-
No lo había pensado sino hasta hoy, el jamas me había dicho su dirección, hacia casi un año que íbamos, volvíamos y jamas me había llevado a su casa, a conocer a sus padres, nunca me había sacado del pueblo. Que ingenua fui.
Titubeo al responder, era señal de nerviosismo, eso quería decir que la foto, el relato de Lindsay, todo, absolutamente todo era cierto.
-Nicholas no intentes buscar una excusa, ya lo se. Me tuviste entretenida por mucho tiempo- esas fueron mis ultimas palabras.
Luego de aquel día no volvimos a hablar y yo decidí rehacer mi vida, me lo merecía. No volví a escuchar de el y creo que su esposa jamas se entero de la aventura de su esposo, al fin y al cabo la única que salio perdiendo fui yo. Creí en un cuento de hadas totalmente cegada por sus encantos, sus caricias no eran mías, no era la única dueña del sabor de sus labios, no tenia derecho a reclamar nada el.
Nicholas Jonas se había encargado de pisotear y burlar a mi corazón de la manera mas cruel y es por eso que me prometí, me prometo y me voy a seguir prometiendo... NO ENAMORARME NUNCA MÁS.
By: Gise.