Antes que nada quiero aclarar que esto no es un shoot Jonatico, es solo que tenia ganas de escribir algo diferente y esto es lo que salio.
Unas cuantas horas mas, solo unas cuantas horas mas y ya no tendré que soportar todo esto. Solo unas horas...
-¿Que tienes pensado hacer esta noche Lizzie?- pregunto mi fiel y única amiga.
-Nada, me quedare en casa. Quiero estar sola- le respondí casi en un susurro.
-¿Estas segura?- dijo preocupada.
-¿Tienes miedo de que me vuelva a cortar? No te preocupes, eso no pasara- dije algo irritada.
-No es eso Elisabeth, sabes muy bien que no puedo juzgarte. Es solo que tus padres pelean demasiado ultimamente y creí que quizás querrías venir a casa-
-Estoy bien, me quedare sola en casa. ¿Es todo? Volveré porque luego tengo que soportar a mi madre con sus sermones de "Eres mi hija, estas bajo mi cuidado, yo te mande, blah blah"- dije imitando la voz de mi fastidiosa madre.
Salude a mi amiga y comencé a caminar lentamente, tenia que pensar en muchas cosas, tenia que escribir una carta a mi padre explicando los motivos por los cuales tome la decisión que tome, tenia que acomodar todas mis cosas, no dejar rastro alguno de suciedad en mi habitación, debería acomodar mi closed. Quería dejar todo perfectamente ordenado, no se bien para que, pero era lo que quería hacer. Mi madre en si no me interesaba, yo conocía los motivos por los cuales mis padres peleaban, había visto a mi madre engañando a mi padre con un hombre desconocido para mi miles de veces, aunque jamas había dicho nada por miedo a lo que seria capaz de hacerme mi madre. ¿Les parece exagerado? Creanme, no exagero en lo absoluto. Esa mujer era capaz de matar hasta a su propia madre. ¿Que le vio mi padre? En realidad no lo se, solo se que ella me odia, me lo ah dicho siempre, yo le arruine la vida y ella se encargo de arruinar la mía.
En fin, al llegar a casa no había nadie, era solo yo y la gran casa. Subí directamente a mi cuarto, tire cartas que había escrito a un supuesto amigo que tenia antes de que llegara Marie a mi vida, tire fotos que guardaba, todo lo que me avergonzaria que vea mi padre, me deshice de todo aquello, lo junte en una bolsa y lo aparte (luego lo quemaría). Limpie mi closed, acomode todo, pase la aspiradora por la alfombra y por ultimo, lo que me faltaba, una vez que había dejado mi cuarto reluciente, tome un papel en blanco y me senté en la silla del escritorio para comenzar a escribir...
Papá:
A veces creo que quiero ser escritora, otras veces que quiero ser fotógrafa, tal vez pintora o desnudista, a veces puta…otras veces me encantaría solo ser una soñadora con sueños reales, concretos que no se llevara el viento de lo incierto, poder dibujarlos mas que con el pensamiento y que algunos de ellos se concretaran, que las promesas fueran más que simples promesas y que, todas esas ilusiones que le dan esperanza y color a mi vida se volvieran tangibles tan solo por segundos para saber cual es el sabor de la felicidad… pero esas cosas no pasan en la vida común y real de una persona como yo, confusa e hiriente, me dedico a vagar por caminos bamboleantes sin mucha luz, por lo que muchas veces tropiezo conmigo misma y me caigo, siempre me vuelvo a levantar, aunque unas cuantas veces me que quedado ahí tirada por mas tiempo del necesario solo para sentir el frío del suelo en donde yace mi cuerpo.
¿Cómo poder ser lo que no soy? Quisiera poder cambiar de verdad sin el sufrimiento y las lágrimas que amerita tal cambio, pero creo que de no ser así no sería un cambio real, si no hay esfuerzo, sangre, tristeza… pero me pregunto incesantemente si esto tendrá de verdad un sentido, porque no mejor solo dejo escapar el ultimo respiro de mi boca, me siento a ver transcurrir el tiempo en el viejo reloj que cuelga de la muralla y observo con felicidad que todo ese dolor se ira cuando cierre mis ojos por última vez para no volver abrirlos jamás.
Esta noche parece que todo a cambiado, me siento liviana, el aire no se siente intoxicado con las mismas porquerías de siempre, esta nublado, apenas logro ver las estrellas, me gusta el frío, parece ser una noche más pero no es así, hoy e decidido parar, no tengo ganas de sentarme una ves más a ver pasar los segundos vacíos de una vida vacía, números, tiempo, momentos ¿de que sirven?, ahora que no tengo nada ni a nadie, ahora que no amo ni me aman, ahora que todo parese no tener sentido, súbitamente, todo vuelve a tener un rumbo y una razón... y esa razón es que yo por fin diga adiós. Perdoname, realmente necesito tu perdón y necesitas saber que te amare y desde el cielo te estaré cuidando.
Una vez que termine la carta, la deje en un sobre sobre el escritorio. Tenia todo preparado, ahora solo esperaría que me llamen a cenar, haría todo normalmente sin levantar sospechas, luego volvería a mi cuarto, cerraría la puerta con llave y cortaría las principales venas de mis muñecas. Esto ya estaba decidido, no habría vuelta atrás, si quería que los gritos en mi cabeza cesaran debía hacer algo, ese algo era terminar con mi vida de una vez por todas.
La cena como siempre había sido el peor desastre, el peor momento del día, mi padre peleando con mi madre como para no perder la costumbre y mi madre echándome la culpa de todas sus desgracias como siempre. ¿Todo normal? Quizás para ustedes no sea así, pero en mi vida es absolutamente normal. Yo nací solo para fastidiarle la vida a mi madre.
Sin levantar sospecha alguna pedí permiso y me dirigí a mi habitación, cerré la puerta con llave, me puse el pijama, busque la cuchilla que usaría y me senté en la cama, corrí la carta de lugar cosa de que no se marchara con mi sangre y comencé a cortar mis muñecas.
El liquido rojo comenzo a brotar de mis brazos como una cascada, sentía el dolor pero nada me detendría, acabaría de una vez por todas con lo que había comenzado. Una vez que corte ambas muñecas profundamente, deje el cuchillo en la mesa de luz y apoye mis manos a mis costados. Sentía frió, sentía dolor, sentía como lentamente me iba alejando de mi realidad pero transportante a una realidad alterna. Me sentía tranquila, tenia paz, al fin tenia paz.
Escuche unos golpes fuertes a lo lejos, pero mis ojos ya estaban pesados, mi cuerpo en si era el triple de pesado, no tenia ganas de girar a ver. Otro golpe mas y uno más. Luego unos brazos me tomaron pero ya era tarde, demasiado tarde. Cerré los ojos por ultima vez, al fin había abandonado este maldito mundo.
By: Gise.
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